domingo, 27 de junio de 2010

Homenaje improvisado a Foucault....

Esta semana, más precisamente el pasado viernes 25/06, se cumplieron 16 años de la muerte del filósofo francés Michel Foucault.
No haré aquí una semblanza, pero a manera de recuerdo (y homenaje) les dejo el link con casi todas las obras principales de este autor que pude conseguir (faltan la Arqueología del Saber y Hermenéutica del Sujeto).
Hagan Click en la Imagen(el enlace está oculto en un servicio de anonimatización, cuando les aparezca la página negra, esperen unos 10 segundos)


Mi foto favorita de Foucault, un tipo que se tomó
en serio
el postulado de Marx de que la tarea
de la filosofía era cambiar el mundo.



Las Obras del pack son:
  • Historia de la locura en la épca clásica.
  • Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber.
  • Historia de la sexualidad II.El uso de los placeres.
  • Historia de la sexualidad III.La inquietud de sí mismo.
  • Raydmond Roussel.
  • Teatrum Philosophicum.
  • Microfísica del poder.
  • Vigilar y castigar.
  • La veradd y las formas jurídicas.
  • Genealogía del racismo.
  • Las Palabras y Las cosas.
  • Un caso de parricidio presentado por Michel Foucault.
  • La vida de los hombres infames.
  • Esto no es una pipa.
  • Del Lenguaje y la Literatura.
  • El Poder Siquiátrico.
  • Hermenéutica del Sujeto.
  • Interconecciones del Poder y Conocimiento.
  • La Fuerza del Loco.
  • La Sociedad tiene que ser defendida.
  • Las redes del poder.
  • Los Anormales.
  • Tecnologías del Yo.
  • Nacimiento de la Biopolítica.
  • Seguridad, Territorio y Población.
Entrevistas incluídas en el Pack
  • Minimalista de Si.
  • Sexo, Poder y Gobierno de la identidad.
  • El Ojo del Poder
  • Un Diálogo sobre la Prisión
  • Sade y El Cine
  • En qué se equivocó Marx (fragmento)
  • Entrevista de Roger Pol-Drot
Otros autores sobre Foucault, incluídos en el Pack
  • Aries, Foucault, et.al. - Sexualidades Occidentales
  • Baudrillard Jean - Olvidar a Foucault
  • Castro Edgardo - El vocabulario de Michel Foucault
  • Didier Eribon - Michel Foucault y sus contemporáneos
  • Holm-Detlev Köhler - Foucault como sociólogo de la empresa moderna
  • Humberto De León - Los caminos de la erótica


Bien señalaba Borges que toda muerte empobrece al mundo, y en particular, la prematura muerte de Foucault (tenía tan sólo 58 años, en el primer mundo eso es nada) nos privó (empobreció) del pensamiento de un hombre que habría tenido algo interesante que decir acerca de la caída del muro de Berlín, de la Guerra del Golfo, de la Internet, de las Torres Gemelas, etc... Sin embargo, Foucault probablemente habría desaprobado que lo tengamos como referente de autoridad; lo más seguro es que nos señalase la imperiosa necesidad de desarrollar un pensamiento propio sobre la caída del muro de Berlín, la Guerra del Golfo, la Internet, las Torres Gemelas, etc... y es esa sospecha hacia el especialista, esa reacción hacia el gurú intelectual, hacia la figura del "autorizado a hablar", es quizás lo más valioso y fascinante que Foucault tiene para enseñarnos...

Odiseo Blabla

viernes, 18 de junio de 2010

Democracia Y Epistemología

"Quiero defender a la sociedad y a sus habitantes de toda clase de ideologías, incluyendo la ciencia." Así comienza Paul Feyerabend su intenso ensayo "Cómo defender a la Sociedad de la Ciencia". En el texto Feyerabend festeja la separación de la Iglesia y el Esatdo, y al mismo tiempo propone una nueva y ambiciosa meta: la separación del Estado y la Ciencia. Para Feyerabend, un Estado unido a lo científico (de la forma en que actualmente se encuentran unidos) es en esencia, antidemocrático. Según el epistemólogo, en un sistema democrático, la sociedad debe decidir cuáles ideologías guiarán los rumbos de la comunidad. Y asi mismo, la sociedad también debe estar constante o periódicamente dando lugar a plebiscitos sobre dichas ideologías, plebiscitos que privilegien según el deseo social, tal o cual ideología por sobre el resto.
Debe ser la sociedad la que decida si los fondos del Estado servirán para Investigación y Desarrollo (I+D), o para construír iglesias en las que los ciudadanos se junten a rezar por buenas cosechas. Debe ser la sociedad la que decida QUE se va a enseñar en los establecimientos públicos.
Leamos un caso concreto de esto. Escribe Feyerabend:

"Los órganos del Estado no deberían nunca vacilar en rechazar el juicio de los científicos, cuando tengan razones para hacerlo. Tales rechazos educarán al público general, lo harán tener más confianza en sí mismo, y puede incluso conducir a mejorías. Considerando el apreciable chovinismo del “establishment” científico podemos decir: mientras más “Lysenko affairs” mejor. No es la interferencia del Estado lo reprochable en el caso de Lysenko, sino la interferencia totalitaria que mata a los oponentes en vez de tomar en cuenta sus consejos. Tres hurras por los fundamentalistas de California que triunfaron al lograr que se eliminara de los textos de estudio una formulación dogmática de la teoría de la evolución, y que se incluyera en ellos el relato del Génesis, aunque sé que ellos llegarían a ser tan chovinistas y totalitarios como lo son hoy los científicos, si se les diera la posibilidad de dirigir la sociedad por sí mismos. Las ideologías son maravillosas cundo se las usa en compañía de otras ideologías. Ellas se convierten en aburridas y doctrinarias tan pronto como sus méritos conducen a la remoción de sus oponentes."

En una sociedad democrática, cada espacio de dominio público debe ser directa (voto directo) o indirectamente (a través de un representante elegido) controlada por la sociedad.
La mejor conclusión de esto, es poder darse cuenta de que a la Ciencia no la votó NADIE.

¡¡Hay que plebiscitar a la Ciencia!!

Aún en el mismísimo caso de que la Ciencia sea LA VERDAD, la sociedad debe tener la opción de elegir el engaño. Aunque la Ciencia nos consiga la inmortalidad, la sociedad debe poder estar en posición de rechazarla si así lo desea. Quizás pareza esta postura demasiado extrema, pero en realidad lo que hace es exponer un oculto estado de exepción de lo científico. Estamos acostumbrados a criticar todas las ideologías políticas y religiosas en general (o deberíamos estarlo). No hay que ser un genio para darse cuenta de que la Ciencia no tiene motivos para evitar esta crítica (lo que pasa es que también estamos acostumbrados a que sea la Ciencia la que ejerza la crítica de la religión, por ejemplo; aunque esto ocurre cada vez menos).

Esta epistemología (que obviamente no repime lo científico, simplemente busca equipararlo a las otras ideologías), no tiene otro objetivo que hacer un llamado a lalibertad cívica. Hay que evitar caer en el estado de tutela, cualquiera sea cual sea la forma en que se presente. No podemos pretender (a diferencia de Karl Popper), que la sociedad se guíe para siempre, por lo que sale de la mente de los científicos, que son menos del 5% de la población.


Por favor, háganse un favor, y descarguen "Cómo proteger a la Sociedad de la Ciencia".


Con ustedes: Paul Feyerabend.


Odiseo Blabla

viernes, 11 de junio de 2010

Karl Popper V (definitivo)

Terminemos de una vez... Si no nos quedamos ni con el racionalismo de Popper, ni con su proyecto científico de Sociedad Abierta, ni con la visión antinómica de la historia que Popper nos proponía (consultar los post anteriores sobre Popper)... ¿qué nos quedamos del Popper de La Sociedad Abierta? me gustaría quedame con su responsabilidad... y esa responsabilidad creo que se resume en la que es mi frase favorita de todo el libro:

"Si somos incapaces de emitir un juicio, la historia tampoco podrá hacerlo" Pg 419 *

En un mundo donde los EEUU se guían por el Destino Manifiesto, donde el nazismo se arrogó una misión histórica-espiritual; en un mundo donde entro a un blog y leo "la historia no tiene destino, el destino es la historia " (¿¡qué quiere decir eso!?). En un mundo donde el vicepresidente argentino desde su asiento en el Senado vota a favor de los grupos más concentrados de la economía mientras exclama "que la historia me juzgue". (Ver acá) En un mundo así, la frase de Popper desenmascara a muchos...

Cuando un acontecimiento pasado es visto por las generaciones posteriores de una forma distinta a aquella que poseían los que testigos del hecho, muchos sentencian "la historia emitió su juicio". No fue la historia, fueron las personas las que simplemente cambiaron su opinión (aunque las razones del cambio no necesariamente deben ser simples). Cuando un personaje como Rosas para los argentinos, como Artigas para los Uruguayos, como Tupac Amaru para los indigenistas son realzados, no es "la historia" la que lo hace, no es una fuerza mística la que provoca eso, no es una moral universal la que valida o no a esos personajes, no es el devenir del inexistente relato de los acontecimientos humanos el que provoca que miremos a esos personajes de una forma diferente.
Es la sociedad actual, la mugre, la carne, la sangre, el barro, el sudor el causante del cambio de óptica sobre los acontecimientos (pasados o presentes). Alguien podrá aducir que esa mugre, esa suciedad, esa materialidad, esa sociedad ES la historia. Si esa persona quiere redefinir el término historia, allá ella. La palabra "historia" se encuentra, en nuestra habla cotidiana, saturada de matices y significaciones: puede significar desde un relato ultramaterialista hasta una esencia metafísica que fluye por el mundo. Muchos, demasiados matices. Y en el caso de que decidamos mencionar a la historia como esa sangre, suciedad, materialidad que arriba señalábamos, aún así al mencionar el término "historia" también aparecerían en la mente de nuestros interlocutores (y en la nuestra) los matices metafísicos que llega a tener dicho término. Perdiendo, no sólo la presición que queríamos obtener; si no que también dejamos la puerta abierta a que se inmiscuya en nuestro discurso ese romanticismo histórico que tan caro ha resultado (y resulta todavía).
Esta ambigüedad es superable si en lugar de "jucio histórico" se habla de "sociedad actual", "discurso dominante", "red de poder", "tejido social"... tratemos de sacar las frases "juicio histórico", "misión histórica", "destino histórico" de nuestro conjunto de frases cotidianas... si no lo hacemos, podemos terminar justificando cualquier cosa... no cometamos la impostura de Julio Cobos, no deroguemos nuestra responsabilidad a un supramundo...

Cuando Julio Cobos votaba a favor del sector agropecuario, votaba a favor de una de las elites más tradicionales de la Argentina, la SRA fundada en 1866. Votaba a favor de uno de los sectores que más interesados ha estado en impulsar la "historia oficial". Al votar Cobos dijo "que la historia me juzgue" ... si no lo juzgamos nosotros, lo hará la "historia", es decir, los mismos de siempre...

Exit Popper.

*La frase que menciono arriba está agiornada por mi, originalmente decía "si nosotros somos incapaces de emitir un veredicto, tampoco lo será la historia".




Dedicado a mi equipo de mate... sin su apoyo incondicional no habría podido escribir nada...



Odiseo Blabla

viernes, 4 de junio de 2010

Karl Popper IV

(Con SA abreviamos Sociedad Abierta , y las citas son del libro La Sociedad Abierta y Sus Enemigos (LSA))


Hemos dicho que Popper basaba la opción por la SA (y la consecuente interpretación histórica en términos antinómicos Sociedad Abierta/Sociedad Cerrada) en la ahistoricidad de la razón y de la postura racionalista. El racionalismo como postura delimitada y entendida más o menos de la misma forma durante la historia, y la opción por la SA en el fondo es una opción por la razón.

Sin embargo, en el capítulo “La filosofía oracular y la rebelión contra la razón” (capítulo 22 del libro), Popper no deja de aclarar que tal opción por lo racional, está basada en una decisión irracional. En un ejemplo de pensamiento autorreflexivo (de alguien que propone una moral y reconoce sus límites), Popper reconoce el fundamento irracional de la razón. En la página 398 leemos: “… todo aquel que adopte la actitud racionalista lo hará porque ya ha adoptado previamente, sin ningún razonamiento algún supuesto, decisión, creencia, hábito o conducta que caen dentro de los límites de lo irracional. Sea ello lo que fuere, podríamos darle el nombre de fe irracional en la razón”.
Y constantemente el autor recuerda este fundamento de su postura racionalista. Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior ¿qué le hace decidir a Popper a favor de la razón como algo valioso que mantener? La respuesta que da el autor de LSA es intentar justificar la opción racionalista desde el funcionalismo moral que posee dicha opción. Popper declara que “el racionalismo se halla íntimamente relacionado con la creencia en la unidad del género humano” (pg. 399).
Por esta opinión, Popper opta por colocarse del lado de la razón, por considerar que una actitud racional sólo puede realizarse de acuerdo con una moral del igualitarismo.
Por contraposición, el filósofo vienés declara que el irracionalismo carece de tal garantía moral. Pg. 399 “el irracionalismo (…) puede darse en combinación con cualquier tipo de creencia, incluyendo la fe en la hermandad de los hombres; pero el hecho de que pueda combinarse fácilmente con otro credo completamente distinto, y, especialmente, el que se preste fácilmente al apoyo de una creencia romántica en la existencia de un cuerpo elegido, de una división de los hombres en conductores y conducidos, en amos y esclavos naturales, nos demuestra claramente que la decisión entre el irracionalismo y el racionalismo es una decisión moral”.
De esta forma Popper fundamente la opción racional por considerar que el racionalismo (al estar emparentado con el credo igualitario) no podrá resultar funcional a cualquier tentativa anti igualitaria; según este enfoque la razón no podrá ser utilizada para la justificación de los órdenes totalitarios (cosa que si ocurría con el historicismo).
El punto de partida de mi crítica a ESTE racionalismo es el énfasis desmesurado en la dimensión moral del racionalismo. En primer lugar, no creo que la característica del racionalismo sea su partido moral; tampoco la característica del racionalismo es una forma de discutir que le es propia a dicha postura. (Leamos lo que Popper señalaba acerca de la actitud racional: (pg. 392) “el racionalismo es una actitud en que predomina la disposición a escuchar los argumentos críticos y a aprender de la experiencia. Fundamentalmente consiste en admitir que “yo puedo estar equivocado y tú puedes tener razón y, con un esfuerzo, podemos acercarnos los dos a la verdad””. Eso yo, en particular, no lo llamo racionalismo en el sentido habitual de la palabra. Prefiero nombrarlo como “principio del conocimiento colectivo”, o “principio de la discusión colectiva”. Sea la nomenclatura que le demos a esa actitud, dicho comportamiento es de alguien que busca construir su conocimiento junto a otras personas (conocimiento no necesariamente racional).
Si queremos caracterizar el racionalismo desde lo que usualmente se entendemos por razón (y la definición que da Popper de racionalismo es bastante intuitiva), debemos prestar atención a que en nuestra habla cotidiana aunque la razón parece pegada a las actitudes señaladas en el párrafo anterior, también se identifica muy fuertemente al racionalismo con un método de planificación, de economía de los gastos, de maximización de beneficios, de optimización de ganancias y resultados. Ordinariamente se reconocen asociados al racionalismo una actitud moral racional, pero también un método de acción racional; y además, no es necesario cumplir con esa moral y aplicar ese método para ser tildado de razonable. Tranquilamente puede disociarse el asumir esa moral racional y el aplicar el método racional. Ese método racional puede aplicarse sin necesidad de la moral igualitaria que Popper considera propia de la razón. Y de hecho así ha ocurrido.
Michel Foucault en la década de 1980, señalaba que “la relación entre racionalización y excesos de poder político es evidente. No necesitamos remitirnos a la burocracia o a los campos de concentración para reconocer tales problemas”. Estos dos ejemplos, la burocracia (la que Kafka describe en sus cuentos o la soviética, por ejemplo) y los campos de concentración (con su matanza planificada, y no olvidemos los experimentos médicos realizados por los científicos nazis.), estos dos ejemplos, son muestras de sistemas racionales de acción que no se valen precisamente de la moral que Popper reclama para la razón; En los casos citados antes, aunque no estaba presente esta moral igualitaria, la razón estaba actuando, el racionalismo estaba teniendo un papel importante en la planificación de estas formas de organización (la burocracia y los campos de concentración). Incluso, actualmente estamos viendo actitudes y enfoques racionales en la extracción compulsiva de petróleo, la masividad y productividad de los monocultivos, la tala del amazonas, etc. Todo esto es consecuencia de métodos enteramente racionales (la escuela de Frankfurt denominó a esto “razón instrumental”). Y estas técnicas racionales no tienen contacto con aquella moral con que Popper vindicaba a la razón.
La segunda crítica en esta línea, es que la razón no sólo procede de modo antigualitario en las prácticas propias: también puede justificar órdenes totalitarios.
Analicemos un caso (no dispongo de las lecturas para dar más ejemplos). En 1784, Kant publicó en un periódico un artículo titulado “¿Qué es la Ilustración?”. Allí el filósofo alemán define a la Ilustración como una nueva etapa en la historia de la humanidad, etapa caracterizada por la llegada del hombre a un momento de madurez por medio del uso libre de su razón.
En este texto, Emmanuel Kant distinguía dos usos de la razón: el “uso público de la razón” y el “uso privado de la razón”; y encuentra que estos dos usos de la razón deben regirse por principios diferentes. “El uso público de la razón siempre debe ser libre, y es el único que puede producirla ilustración de los hombres. El uso privado, en cambio, ha de ser con frecuencia severamente limitado, sin que se obstaculice de un modo particular el progreso de la ilustración” escribe Kant.
Kant denominaba “uso público de la razón” aquel uso que alguien hace de su raciocinio en cuanto docto: es decir, aquel raciocinio que alguien hace en tanto ser pensante integrante de una comunidad. Una especie de uso de la razón permitido por el “derecho a voz” que otorga el pertenecer a una comunidad y por el estar capacitado para dirigirse y opinar ante la misma. En cambio, el uso privado de la razón, es aquel raciocinio utilizado en el cumplimiento de una obligación que se le confía a un determinado individuo. “En muchas ocupaciones –señala Kant- concernientes al interés de la comunidad son necesarios ciertos mecanismos, por medio de los cuales algunos de sus miembros se tienen que comportar de modo meramente pasivo, para que, mediante cierta unanimidad artificial, el gobierno los dirija hacia fines públicos, o al menos, para que se limite la destrucción de los mismos. Como es natural, en este caso no es permitido razonar, sino que se necesita obedecer”.
Esto, señala Foucault, “es lo contrario, término por término, de lo que ordinariamente se denomina la libertad de conciencia”. Es también interesante notar que el uso de la razón que según Kant se debe permitir, (esto es, el uso público de la razón) es aquel que una persona realiza en tanto integrante de una “comunidad íntegra”; mientras que el “uso privado” que Kant aconseja limitar, que es precisamente el uso que más individualiza. Vemos como aquí el racionalismo kantiano queda pegado a un principio de tintes colectivista.
El más conocido racionalista del siglo XX, Bertrand Russell, señalaba acerca del anarquismo del pensamiento “¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces ¿Qué será de nosotros los ricos? ¿Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas jóvenes sobre el sexo? Entonces ¿Qué será de la moralidad? ¿Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra? Entonces ¿que será de la disciplina militar?” (Russell lo hacía de un modo irónico, de hecho él veía con agrado el quiebre de las morales, de lo militar, etc.). Respecto a esto, vimos como Kant afirmaba que “sería muy peligroso si un oficial, que debe obedecer al superior, se pusiera a argumentar en voz alta, estando de servicio, acerca de la conveniencia o inutilidad de la orden recibida. TIENE QUE OBEDECER”. Aunque Kant inmediatamente señala que el oficial puede plantear al público sus quejas, sólo puede hacerlo en cuanto “docto”, es decir, en cuanto persona con capacidad de raciocinio y perteneciente a una sociedad hacia la cual se puede dirigir. Pero en el momento de mayor individualidad, en el momento de hacerse cargo de su práctica cotidiana, al momento de tomar riendas de sus actitudes, en ese momento, por tener relegadas responsabilidades, debe ser obediente.
Con esta exposición de la opinión expresada por Kant en el artículo “Qué es la ilustración” quise dar un contraejemplo a aquello señalado por Popper de que el racionalismo a diferencia del irracionalismo puede evitar quedar pegado a ideas antigualitarias.
Aunque no conseguí demostrar que el texto de Kant expusiera una óptica antigualitaria (probablemente Kant tenía una concepción igualitaria de la humanidad), si es un texto colectivista y anti individualista (en los términos en que hoy entendemos el individualismo, que para Popper era una idea ahistórica). Y además, el texto de Kant, apunta fuertemente a una visión organicista de la sociedad (lo que demuestra que la idea organicista no es sólo de los totalitarios).
Por todo lo anterior me permito afirmas que la relación de la razón y el igualitarismo es más difusa que la forma en que Popper la planteaba en La Sociedad Abierta. Ese colectivismo y organicismo que reconocimos en Kant está a un paso (que puede darse con suma facilidad sin dar lugar a contradicciones) de una visión totalitaria.

Resumamos nuestros señalamientos al racionalismo de Popper. Popper intenta fundamentar la elección por lo racional aduciendo que el racionalismo (a diferencia del irracionalismo) tiene un componente moral igualitario. Y que ese componente moral permite salvaguardar a la razón de quedar pegada a ideas totalitarias.
Vimos que la razón tal como la concebimos, está asociada a un componente actitudinal de respeto a las opiniones (esto es, el igualitarismo), pero también está relacionada con un sistema de acción: y se puede tomas acciones racionales y anti igualitarias al mismo tiempo. Esa moral no es una condición sine cuan non se puede ser racional.
En segundo lugar vimos, tomando como ejemplo a Kant, un caso concreto de una moral racional colectivista y organicista (dos principios que Popper rechazaba. Hablaba del “colectivismo platonizante de Hegel” pg. 283). Todo muy cercano al totalitarismo.

¿Cuál fue (a mi criterio) el error de Popper en cuanto a su racionalismo? Me parece que no supo reconocer (distinguir) que en nuestras vidas cotidianas hay una diferencia bastante marcada entre actitud racional y proceder racional. Y ambas cosas son y pueden ser realizadas separadamente por alguien guiado por la razón. La razón no tiene una moral unívocamente determinada... y por eso la definición ensayada por Popper, de definir a la razón en términos morales, termina por resultar insuficiente... la racionalidad y la razón, distan de ser únicas y unificables...

Los textos que trabajé (además de La Sociedad Abierta) son:
"El Sujeto y el Poder" de Michel Foucault;
"Qué es la Ilustración" Emanuel Kant;
Extracto de "Principios de la Reconstrucción Social"
de Bertrand Russell.



Un pollito y su discurso irracional...

Odiseo Blabla

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