sábado, 28 de marzo de 2009

Tres formas de decir una misma cosa...

Hoy, escuchando el programa de Eduardo Aliverti, pude apreciar la opinión de un sociólogo que comentaba como los grupos conservadores rurales se atribuyen y monopolizan los valores tradicionalmente considerados propios de la República Argentina. Los grupos como la SRA justifican esto haciendo notar que el sector rural es anterior al Estado Nacional, con lo cual, el primero es juez y testigo histórico del último...
Escuchar eso, no me impactó, pero me sorprendió la afinidad con un planteamiento que me había hecho a mí mismo el año pasado. Ahora expreso este planteamiento en tres formas diferentes. (Como dijo Terry Eagleton : "los acontecimientos históricos suceden, por así decirlo, dos veces [...] la primera como tragedia, la segunda como en una farsa"... aquí la farsa es triple...)

Manipulación Latente.
En el conflicto agropecuario, tanto el gobierno como el campo utilizaron las banderas, las escarapelas, el himno, términos como "democracia", "república", "Argentina", etc. ¿porqué el campo consiguió (con un discurso similar al del gobierno, pero con una polaridad invertida) ganar la batalla tanto en el terreno de la opinión pública como en el del Senado? Sencillamente porque el Senado, la Constitución, la bandera y todo eso, fue creado para favorecer los intereses agropecuarios. Sería anti-natura que una praxis construida desde semejante supra estructura sirva para perjudicar al sector y las forma de producción que la dió a luz.
Pensemos, como extensión de este enfoque, que la bandera argentina es, por origen, un apéndice de la bandera británica. Eso explicaría porque se perdió la guerra de Malvinas. Lo que se desarrolló exclusivamente para la defensa de ciertos intereses no puede atacarlos sin cambiar sustancialmente su identidad y su ontología. Si no cambia su esencia, su praxis tendrá una tendencia a defender las condiciones de su origen.

Significación Completa vs. Significion alternativa
Otra forma más semiótica de entender el asunto es partiendo de la superada triada del símbolo como significante-significación-significado. En la puja actual, hay significantes constantes: la bandera, el escudo, los marcos constitucionales, el Senado, en fin, todo lo que pueda entenderse como "símbolo patrio". En cambio, los significados propuestos por el campo y el gobierno son divergentes. Por ejemplo: el campo habla de "el impulso del interior (significante)", mientras el gobierno, enarbolando los mismos significantes habla de "redistribución".
Pero, todo símbolo es creado por una relación entre el significado original y el significante: es decir, hay un significado original y una estructura que se configuran mutuamente, adaptándose uno al otro para dar lugar a una significación completa y hacer surgir el símbolo mismo.
Cuando nos llegan los significante, y les introducimos un significado cualquiera, dará como resultado una significación alternativa, no tan coherente como ocurriría si se diera lugar al significado original.
Ante los significantes patrios, el gobierno está tratando de dar una significación alternativa. Pero es el campo, con sus significados tradicionales, quienes consiguen la significación completa, más coherente y compacta que cualquier otra. ¿Porqué es esto? Porque los símbolos patrios fueron desarrollados para favorecer los intereses del sector agropecuarios. Los símbolos de la patria, sólo con los significados agropecuarios llegan a su plenitud. (Algo así como la relación de Jesucristo con su Iglesia. Efesios 1:23).

Una Alegoría.
Hubo un hombre que para proteger su finca, crió un perro. Lo entrenó y preparó para que defendiera la propiedad del amo. Un día, llega un joven al lugar, y el hombre lo contrata para que le ayude a administrar y enriquecer la finca; para esto, el hombre pone bajo el mando del muchacho al perro. El joven y el perro comienzan a llevarse bien.
Cierto día, el joven (por x causa) decide quitarle algo al hombre. Entonces el perro defiende a su verdadero amo y ataca y muerde al joven.

Solución: renegar de la bandera y quemarla junto con nuestros DNI. O, hacernos responsables de las consecuencias previsibles de nuestro acto y tratar de ver a quienes favorecemos con nuestras prácticas cotidianas. En otras palabras, entender el entramado del poder.


Dedicado a estos tres, a quienes Paul Ricoeur definió como "la escuela de la sospecha".

Odiseo Blabla.

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