jueves, 12 de marzo de 2009

Contextualizando...(para Lubi que lo mira a 512)

Esto que voy a exponer es sencillo y tiene matices relativistas. Tiene que ver con el contexto. La aplicación general de este concepto supone que todo sentido y significado de una obra se construye en un diálogo con su entorno, de la cual es producto y manifestación. Por ende, el análisis contextual (al aplicarse a una obra delimitada) cae en estudios históricos, lingüísticos, sociológico, etc. Y hecha mano inmediata en la disciplina exegética; que le permite reconstruir un significado al que denomina como original de la obra.

Sin embargo, el contexto implica una contradicción. Si se considera al texto como el conjunto de los elementos a interpretar, al añadir nuevos elementos (pertenecientes al con-texto), cambia el conjunto: ¡¡Produciéndose un nuevo texto!! Contextualizar un texto es sustituírlo por otro. Pongamos un ejemplo. Deseo interpretar "100 años de Soledad", entonces debo reducirme a la obra. Si para eso investigo su relación con las luchas políticas co-temporales a la obra, lo que estaré interpretando no será "100 años..", será "100 años de soledad y su relación con las luchas políticas cotemporales a la obra".
Podrá aducirse que el texto, en tanto obra acabada y limitada, es una persistencia. Es decir, que posee un significado esencial. Y si para defender el contexto, decimos que ese significado se forma en relación con su contexto original (por lo cual ese significado esencial es transmitido únicamente en la relación "obra-contexto original") ¡¡La obra queda vacía y declarada incapaz de transmitir significado!! Para salvar el contexto entonces se podría decir: "el texto está formado por la obra y su contexto". Aquí la contradicción sería semántica: el contexto nunca puede constituir el texto. Entonces re-elaboramos la frase, "el texto está compuesto por una obra y las relaciones que esta establece con su entorno original".
Mantener la validez de esta última frase es complicado; entonces los interpretes podrán decir: "vamos a interpretar la obra, no el texto", lo que neutralizaría la frase anteriormente propuesta.

De la misma manera, al referirse a los sujetos, la contextualización los supone también como fruto de su entorno. Esto nos lleva a una última crítica de raíz heideggeriana. Contextualizar a un hombre es caer en el olvido del ser. Es sustituir el saber del ser por la relación con lo ente.

Esto puede sonar escéptico, relativista y todo eso. Pero sencillamente lo que hago es agarrar un libro y leerlo... y siempre algo sale.

Odiseo Blabla


Nagato-san, una chica (que los que vieron la serie sabrán) no le hace asco a ningún texto...

2 escritos apócrifos:

Lubi Moreno dijo...

¿pero entonces quién es el que no existe? ¿el texto? ¿el autor? ¿el lector? ¿No será que no existimos ninguno y andamos por ahí creyendonos que nos construimos a nosotros mismos y que nuestras obras son muestras tangibles de una existencia y una capacidad creativa que no es tal... porque no existe(imos)?

Zenab dijo...

Me gusto tu blog, no lo entendí mucho pero YAY que divertido xD Saludos (K)

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