martes, 28 de julio de 2009

Un invento brillante..

Hace poco leí una obra del lingüista Tzvetan Todorov. La obra en cuestión era “La conquista de América”, en esa obra analizaba como en la conquista de América puede observarse como es la relación que el sujeto europeo establece con el otro (en este caso el nativo americano).
Luego de hacer unos estupendo análisis, el autor concluye que si el europeo consigue conquistar México (el análisis está enfocado a México en esta parte), es porque la cultura europea es superior a las otras en el relacionamiento con el otro (por el contrario, las civilizaciones como la azteca apostaban con la relación con el entorno, con el mundo. La superioridad en este caso es descriptiva, no en el sentido etnocentrista).
Lo que parece ignorar Todorov es que si Europa es superior en sus relaciones con el otro, lo es porque es la única que reconoce al otro. El otro es un invento europeo… no hay nada que acredite suponer que los aztecas, los mayas, los incas (los japoneses, asiáticos, marcianos, etc.) reconozcan al europeo (al occidental) como otro.
Si el sujeto se construye, también el otro…

El animé tiene esa función... (aquí escribí sobre eso)




Shinji en plena meditación en los capítulos finales de Evangelion. Todo termina cuando ve que su existencia depende también de los otros, y emite una frase similar a "Soy porque nosotros somos", frase fundamental de la filosofía ubuntu.

Odiseo Blabla

domingo, 19 de julio de 2009

Un placer recurrente...

Para Bartes, la lectura ya no es coginición sino juego erótico. Con esto se refería a que el objetivo de leer ha cambiado. Ya no se lee para saber algo (la vieja frase "leer abre la mente"); ahora se lee para repetir los típicos juegos sexuales pero al nivel del texto... para divertirse, para sólo sentir placer, en un nivel sospechosamente cercano a lo instintivo...
El leer, como el pensar de Foucault, es una perversión que se repite con aplicación sobre un escenario concreto. En este caso el texto... el siguiente video ilustra perfectamente esto.




Con la lectura se repite lo que ocurre con el sexo , hay muchos dispuestos a pagar por hacerlo...

sábado, 11 de julio de 2009

¡¡Un candidato para la Inquisición!!

"¿Dónde está el centro? El centro es, quizás, el desplazamiento de la cuestión..."
Jaques Derrida

Hace poco vi una película acerca de una Universidad negra en la época de la segregación racial en los EEUU (década del 50). En esa película hay una escena donde el maestro negro les enseña cómo debatir en público a sus estudiantes; y los hace recitar (cientos de veces) las siguientes preguntas y respuestas:
“¿Quién es tu oponente? ¡¡No existe!! ¿Por qué no existe? ¡¡Porque yo sólo diré la verdad!!”

Me encantan (y asumo el lugar de coleccionista de antigüedades) esas formas de ver las cosas: hay una verdad, y sólo tengo que exponer esa verdad, luego sólo tengo que sentarme a ver como las críticas a esa verdad fracasan… todo se basa en saber cuál es esa verdad.
El 15 de Julio (esta semana) van a cumplirse 79 años del nacimiento de Jaques Derrida. Este filósofo (que no debiera ser ignorado por aquello amantes de discutir) sostenía que los discursos del hombre tiene la siguiente forma: hay un concepto central, que se acepta sin discutir; en torno a ese concepto la persona razona y dice todas las cosas que constituirán su discurso.
Si se desea refutar cualquier discurso, sólo basta reconocer cuál es ese centro y decirle a la persona que habla “no acepto esa idea”.
Un ejemplo de esto… supongamos que debatimos con alguien acerca de la importancia de que el Estado respete las libertades de la persona. Y nos está matando con sus argumentos a favor. Si esa persona es occidental, bastará que le digamos “al fin y al cabo, el suponer que una persona tenga derecho a hacer lo que quiera es un mito…”. Entonces automáticamente nuestro oponente tratará de razonar, y buscará demostrarnos de forma lógica de que no es así, pero no podrá. Esto se debe a que si nuestro oponente es un occidental medio, muchos (pero muchísimos) de sus discursos sólo pueden ser coherentes si se acepta (sin discutir) el derecho a la libertad personal.
Habremos ganado
mecánicamente la discusión….
Según este enfoque, no existe la verdad, sólo existe una “sensación” de verdad, que puede ser usada convenientemente en nuestro favor…

(Antes de cualquier cosa, aviso que lo que conozco de Derrida es una exposición que Terry Eagleton hizo en su libro "Una Introducción a la Teoría Literaria")


No seremos tan inteligentes, pero al menos somos un poco más lindos que él (al menos en mi caso).

Odiseo Blabla

martes, 30 de junio de 2009

Anime II:La traición de Nagaru Tanigawa

Voy a echarle la culpa a Nagaru Tanigawa, escritor de la novela que inspiró la serie Suzumiya Haruhi no Yuuutsu. No sé si será de él culpa o del director de la serie, pero probablemente la responsabilidad sea suya por ser el autor intelectual de los personajes.
Me quejo porque Nagaru tiró la toalla, hacia el final de la serie cosificó a Suzumiya Haruhi. Dijo que Suzumiya era algo.
Los que han visto la serie, saben que la serie es el relato de Kyon, un estudiante común que entra al club escolar dirigido por Haruhi Suzumiya, una adolecente un poco excéntrica. En el club también hay (disfrazados para que no sean descubierto por Haruhi) una extraterrestre, una viajera en el tiempo y un “mago”. Todos con el fin de estudiar a Haruhi, ya que para todos Haruhi es algo especial y causa de muchas de las cosas que les suceden a la raza de cada uno de ellos. Cada uno le cuenta a Kyon una hipótesis de lo que consideran que es Haruhi: para el mago (Kohizumi) Haruhi es un dios; para la viajera en el tiempo (Mikuru), es una barrera temporal; para la extraterrestre (Nagato) Haruhi es una forma de auto evolución por datos. Durante la serie no se sabe que es en realidad Suzumiya Haruhi.
Sin embargo en el final de la serie,
todo termina girando en torno a la hipótesis propuesta por el mago, la visión que le mago tenía sobre Haruhi resulta ser cierta. En ese momento, Suzumiya deja de ser algo opaco, una persistencia conmensurable a tres relatos y pasa a ser un dios. Un objeto… un sujeto cartesiano… algo cognoscible… Yo hubiese preferido que hacia el final de la serie, no se supiese que era en realidad Suzumiya Haruhi. Que sea algo que nos influye, que sea una causa incausada.
Pero, como Nagaru Tanigawa tiró la toalla al decir que ella objetivamente es algo, echó a perder un argumento realmente bueno….



Todos los personajes de la serie. Gracias al escritor, en vez de 4 cosas y una persistencia, hay 5 cosas.


Odiseo Blabla

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