De acuerdo, coincido, la política es algo esencialmente asqueroso. Pero bajo ningún punto de vista eso debe ser una excusa para abandonarla a sí misma. De hecho, la suciedad y la imperfección de la política es la mejor que tenemos para involucrarnos en la misma.
Si la política fuese por un momento justa, buena y bella, entonces sí estaríamos en lo correcto al no involucrarnos ¡No vaya a ser que la terminemos por estropear con nuestras sucias y humanas manos! Llegado el caso, incluso la indiferencia sería la actitud más recomendable... Pero nada de eso ocurre.
Sucede todo lo contrario: cuando a la importancia de la política le sumamos su carácter imperfecto y corrupto, es cuando más razones tenemos para intervenir en ella y esforzarnos por no dar lugar a los excesos que produce su "funcionamiento automático". La política es demasiado importante y maldita para dejarla en paz y tranquila...
Resumiendo: la política es definitivamente sucia. Y no deja de ser una paradoja (o impostura) que la mejor razón que tenemos para involucrarnos en la política, sea esgrimida como una excusa para alejarnos y eximirnos de ella.
Si la política fuese por un momento justa, buena y bella, entonces sí estaríamos en lo correcto al no involucrarnos ¡No vaya a ser que la terminemos por estropear con nuestras sucias y humanas manos! Llegado el caso, incluso la indiferencia sería la actitud más recomendable... Pero nada de eso ocurre.
Sucede todo lo contrario: cuando a la importancia de la política le sumamos su carácter imperfecto y corrupto, es cuando más razones tenemos para intervenir en ella y esforzarnos por no dar lugar a los excesos que produce su "funcionamiento automático". La política es demasiado importante y maldita para dejarla en paz y tranquila...
Resumiendo: la política es definitivamente sucia. Y no deja de ser una paradoja (o impostura) que la mejor razón que tenemos para involucrarnos en la política, sea esgrimida como una excusa para alejarnos y eximirnos de ella.
